El vino y la física cuántica

La física cuántica estudia el mundo de lo microscópico, aislan e iluminan átomos, son experimentos muy complicados. Nos adentramos en el mundo de lo desconocido, si no es usted una persona que siente curiosidad, puede dejar de leer este post.

El vino y la física cuánticaExiste un lenguaje universal, el de las matemáticas. Este tiene que ver con todo lo que nos rodea, alguna vez hemos visto algo que nos gusta sin saber por qué. Se sabe que la información sale de un lugar y llega a otro sin saber el medio o canal que se ha utilizado.

¿Sabe qué sucede cuando ponemos un piano frente a otro y sólo tocamos uno de ellos? Pues sucede que la cuerda que hacemos tocar en un piano para que suene, también vibra en el piano que tenemos enfrente, sin que nadie lo toque. Esto es extraño, pero no es magia, es física cuántica.

Algo similar pasa cuando un vino nos gusta sin haberlo probado, sin hacer un análisis organoléptico. No le ha sucedido alguna vez que paseando por un lineal de una tienda de vinos la botella de vino le gusta y no sabe por qué. Ni siquiera ha visto el precio y el diseño de las etiquetas tampoco es nada del otro mundo, pero ese vino vibra con la misma nota que vibra usted y decide comprarlo.

Algunos de mis alumnos me preguntan durante las sesiones de cata sobre cómo valorar un vino. La respuesta no es nada compleja, podemos hacerlo de manera clásica, con una ficha de cata, las hay a decenas, de diferentes consejos reguladores, organizaciones internacionales, etc., y en principio no es difícil rellenarlas, se puntuan aspectos de manera numérica (aspecto, color, aroma, sabor, presentación, etc.). Pero esto no es lo más importante, lo van a aprender durante el curso, eso es seguro. Lo realmente importante es reflexionar sobre la información que el vino nos hace llegar, antes, durante y después de degustarlo. El vino nos ha de convencer de que es bueno, debemos de hacernos preguntas en silencio e intentar responderlas para sacar una conclusión.

Una vez hemos concluido, debemos separar el vino en las siguientes categorías.

  1. Vino que no volvería a probar.
  2. Vino que volvería a probar pero no recomendaría.
  3. Vino que volvería a catar y recomendaría.
  4. Vino del que me bebería una caja, un palet, etc.

Sabremos que la física cuántica ha actuado cuando nos encontremos en las categorías 3 y 4, es así de sencillo, hay vinos que vibran en la misma nota que nosotros lo hacemos y otros que no.

 


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