Vinos con más de 2000 años de crianza

Es el Mare Nostrum (Mar Mediterráneo en Latín) un maravilloso y gigantesco museo a causa de violentas tempestades y asaltos de piratas.

El Doctor en Geofísica Submarina Robert Ballard es profesor desde 2004 de oceanografía en la Graduate School of Oceanography de la Universidad de Rhode Island y trabaja en la Woods Hole Oceonographic Institute (WHOI), en Woods Hole, Massachusetts.

Fue él quien propuso la investigación del fondo marino mediante robots manejados desde la superficie. Con el sistema ARGO, Ballard descubrió los restos del famoso TITANIC en 1985. Más tarde en 1999 y con el Jasón, descubre en el Mediterráneo los restos de un naufragio, se trataba de varios centenares de ánforas fenicias que contenían vino. Dos barcos de 15 y 18 metros de longitud, que pertenecían a una flota de cargueros.

Según se pudo constatar, dos barcos fenicios zarparon de Tiro (hoy el Líbano), alrededor del año 730 a. C. con unas 400 ánforas cargadas con 20 litros de vino cada una, el destino de la mercancía era probablemente Egipto o Cartago. El barco debió naufragar a causa de una tormenta, y los restos cayeron lentamente a el fondo marino, sería de este modo como se conservaron intactas la ánforas, ya que alguna de ellas conserva hasta la tapa.

Otro ejemplo es la Nave de Abenga, la cual fue localizada en la Riviera italiana a unos 40 metros de profundidad; esta joya de la navegación cargaba en sus bodegas 10.000 ánforas de vino de Campania, 800 de ellas si pueden contemplar hoy en el Museo Naval de Roma.

Arqueología submarina se llama a una apasionante actividad científica no exenta de riesgos, la cual ya se practicaba desde principios del S.XX. Un hombre marcó una época, se llamaba Jacques Costeau. Él y su equipo también hallaron dos pecios a 42 metros de profundidad, fue en los años 40 cerca de Marsella, en el paraje denominado Le Grand Conglué. Allí encontraron una nave con 400 ánforas grecorromanas y 1000 más en la otra, estas últimas de procedencia etrusca.

Pero, ¿qué es lo que nos podemos encontrar en su interior? El mismo Costeau en su libro El Mundo en Silencio comenta: “estás ánforas están recubiertas en su interior con resina, para evitar que el vino se evapore, están tapadas con puzolana y corcho, que a su vez está sellado con brea resinosa”.

Después de haber probado el vino de una de estas ánforas comentó:

“contiene un vino mohoso, vetusto y con una pizca de sal, pero no ha perdido el alcohol”.


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